AnderGraund


miércoles, mayo 21, 2003  

Siempre lo mismo: la ventana, la chica, el invitado, los libros, los asesinos y luego…

Tenía ya tiempo queriendo conocer a mi vecina, ella era un chica simpática, y me di cuenta de eso por lo que alcanzaba a escuchar por la ventana mientras platicaba con sus amigas. Media un metro con sesenta centímetros, era morena clara, tenia labios carnosos, senos firmes, piernas bien formadas y un trasero perfecto. Hasta el momento, en lo único que podía fijarme era en el físico, pues en mi vida había cruzado una palabra con ella.
A diario la veía entrar y salir de su casa, era hija única y vivía con su padrastro y su madre. No hay mucho que decir de su padre, aparte de que era un alcohólico que llegaba altas horas de noche cantando y gritando sandeces, y su madre, una señora muy bien vestida y con cara de asco. En fin, mi vecina era para mi un símbolo de vida y juventud, una musa que vestía pantalones Dickies azule marino para ir a la escuela y de ves en cuando los fines de semana, un hermoso vestido negro entallado y con un gran escote. Había a diario visitantes, salía uno y entraba otro, a veces eran Otras. Nunca vi a nadie entrar con alguna bebida alcohólica ni fumando, siempre tenían libro, periódico o revista en mano y una sonrisa que reflejaba su juventud al máximo.
Así pasaron dos años, yo viendo por la ventana, y ella: saliendo siempre a las seis treinta a esperar a esa linda muchacha del coche blanco que a veces la esperaba en la esquina o ahí, enfrente, en la puerta de su casa, justo a un lado de la mía. Saliendo los fines de semana siempre como a eso de las seis de la noche y esperaba su llegada a la una en punto, nuca llegaba ni un minuto mas y ni un minuto menos.
Un día de esos, vi entrar a su casa a Ulises, un frecuente visitante mío también, amante de la lectura de culto y fanático de los Serial Killers mozambiqueños. Ulises entro a la casa como si fuera un miembro mas de la familia, hasta hubiera pensado que era de la familia, de no ser por que no tenia llaves y por que el nunca me comento algo así. Y así pasó el tiempo, una. Dos. Tres. Cuatro horas. ¿Por dios, ¡que hacen ahí dentro!?.
Finalmente, después de cuatro horas y diecisiete minutos, Ulises sale por la puerta despidiéndose de beso de la madre y de la hermosa hija, algo un poco extraño de Ulises, pues en mi opinión, Ulises es un mamarracho mal-vestido y de muy poco porte.
Pasaron un par de días después de la extraña visita de Ulises a casa de mi vecina(de la cual yo no sabia ni el nombre) para que Ulises, desesperado por leer, me visitara de nuevo. No pasaron ni cinco minutos para que lo empezara a atacar con mis preguntas, Ulises no se negó y respondió a todas: “si, si, es zurda.” “si, si, es muy guapa de cerca.” “no, no, no esta casada ni mucho menos.” “Siii, siii, tiene ya siete años viviendo a lado de tu casa” “No, no comento nada acerca de ti, ni siquiera sabe que te conozco” “NO, no es una prostituta ni su madre su fichera” “No, no vede drogas, ni se droga, ni la va al PRI” “Si, si, si, esta de acuerdo con tomar leche en polvo, aunque… odia la leche”.
Después de sus respuestas, tomo un libro, un lugar en el suelo, y se dispuso a leer a Fante. Y si, si, aun sigo viendo a mi vecina desde la ventana, y preguntándome ¡¿Qué diablos hacen ahí dentro?!.

Escrito por el saurosd como a eso de las... 2:51 p. m.
miércoles, mayo 21, 2003
Siempre lo mismo: la ventana, la chica, el invitado, los libros, los asesinos y luego…

Tenía ya tiempo queriendo conocer a mi vecina, ella era un chica simpática, y me di cuenta de eso por lo que alcanzaba a escuchar por la ventana mientras platicaba con sus amigas. Media un metro con sesenta centímetros, era morena clara, tenia labios carnosos, senos firmes, piernas bien formadas y un trasero perfecto. Hasta el momento, en lo único que podía fijarme era en el físico, pues en mi vida había cruzado una palabra con ella.
A diario la veía entrar y salir de su casa, era hija única y vivía con su padrastro y su madre. No hay mucho que decir de su padre, aparte de que era un alcohólico que llegaba altas horas de noche cantando y gritando sandeces, y su madre, una señora muy bien vestida y con cara de asco. En fin, mi vecina era para mi un símbolo de vida y juventud, una musa que vestía pantalones Dickies azule marino para ir a la escuela y de ves en cuando los fines de semana, un hermoso vestido negro entallado y con un gran escote. Había a diario visitantes, salía uno y entraba otro, a veces eran Otras. Nunca vi a nadie entrar con alguna bebida alcohólica ni fumando, siempre tenían libro, periódico o revista en mano y una sonrisa que reflejaba su juventud al máximo.
Así pasaron dos años, yo viendo por la ventana, y ella: saliendo siempre a las seis treinta a esperar a esa linda muchacha del coche blanco que a veces la esperaba en la esquina o ahí, enfrente, en la puerta de su casa, justo a un lado de la mía. Saliendo los fines de semana siempre como a eso de las seis de la noche y esperaba su llegada a la una en punto, nuca llegaba ni un minuto mas y ni un minuto menos.
Un día de esos, vi entrar a su casa a Ulises, un frecuente visitante mío también, amante de la lectura de culto y fanático de los Serial Killers mozambiqueños. Ulises entro a la casa como si fuera un miembro mas de la familia, hasta hubiera pensado que era de la familia, de no ser por que no tenia llaves y por que el nunca me comento algo así. Y así pasó el tiempo, una. Dos. Tres. Cuatro horas. ¿Por dios, ¡que hacen ahí dentro!?.
Finalmente, después de cuatro horas y diecisiete minutos, Ulises sale por la puerta despidiéndose de beso de la madre y de la hermosa hija, algo un poco extraño de Ulises, pues en mi opinión, Ulises es un mamarracho mal-vestido y de muy poco porte.
Pasaron un par de días después de la extraña visita de Ulises a casa de mi vecina(de la cual yo no sabia ni el nombre) para que Ulises, desesperado por leer, me visitara de nuevo. No pasaron ni cinco minutos para que lo empezara a atacar con mis preguntas, Ulises no se negó y respondió a todas: “si, si, es zurda.” “si, si, es muy guapa de cerca.” “no, no, no esta casada ni mucho menos.” “Siii, siii, tiene ya siete años viviendo a lado de tu casa” “No, no comento nada acerca de ti, ni siquiera sabe que te conozco” “NO, no es una prostituta ni su madre su fichera” “No, no vede drogas, ni se droga, ni la va al PRI” “Si, si, si, esta de acuerdo con tomar leche en polvo, aunque… odia la leche”.
Después de sus respuestas, tomo un libro, un lugar en el suelo, y se dispuso a leer a Fante. Y si, si, aun sigo viendo a mi vecina desde la ventana, y preguntándome ¡¿Qué diablos hacen ahí dentro?!.


saurosd 2:51 p. m.

xxx
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[ Simplemente un desperdicio mas de palabras, en este vasto mundo bloguita ]

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location:somewere in Ense-nada, refujiado en la psicodelia y eternamente atrapado en la catarsis: su cuarto
e-m@il:mauroutoftime@hotmail.com
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