AnderGraund


miércoles, diciembre 24, 2003  

Juntos hasta el auto

Otra vez soñé con Camila, pero esta ves, ella subía a mi auto. Salíamos de mi casa con rumbo al teatro, y la mirada en nuestros ojos reflejaba algo mas que simple amistad. Subió y dijo dulcemente – Hace un poco de frio, ¿no crees?. Respondí afirmativamente y encendí la calefacción del auto. Transitábamos por una ciudad conocida pero que no recuerdo, las calles eran tan familiares, los anuncios de neon, la gente, pero nada podía recordar.
Llegamos al teatro ya empezada la función, y la mujer que cantaba, lo hacia muy bien. La mujer: la mujer era la clásica cantante de opera de las caricaturas, un mujer regordeta vestida de Vikingo, con su casco con cuernos y todo el royo. También había un hombre bastante afeminado saltando y moviendo las manos de un lado otro, tenia un pequeño tutu rosa y unas medias. Había un joven vestido de rana y otro de vaca. Además de árboles, había un pequeño lago y un barco vikingo.
Camila y yo apreciábamos el acto, lo disfrutábamos como nunca habíamos disfruta un evento de ese tipo. La música era gloriosa, inundaba nuestros oídos con tonos agudos y luego graves, casi por instantes se sentían flotar las ondas sonoras por un lado de nosotros. Rodeándonos, acariciándonos.

La función había terminado y los aplausos habían sido en cantidades industriales. Nos disponíamos a salir del teatro, así que la acerque a mi y tome su delgada cintura, la abrace y olí su cabello. Caminamos juntos hasta el auto, pasamos por aparadores y tiendas de discos, una cervecería, algo de comida naturista y una planta de alguna leche conocida.
Le tome por la mano, la conduje delante de mi y la tome por la cintura formando un pequeño circulo con mis brazos esperando que el semáforo cambiara de color. La luz verde que emitía el letrero que decía “Open” se refleja en sus ojos, unos ojos puros y serenos, sinceros y llenos de amor. Pero ¿Amor?, yo no lograba recordar que había entre los dos, era un simple sueño y ya, Ella dictaba la secuencia de la película, ella marcaba los pasos, los abrazos, las caricias y los besos. Por que nos besamos, claro, no se si igual o mas enamorados que la ultima ves. Aquella ves en la que estábamos acostados en la cama de sabanas blancas y Camila acariciaba mi rostro y mordía mis labios delicadamente, sin lastimar. Haciendo círculos con mi cabello, cepillandolo con los dedos muy finamente y luego besándome lento, pasando su lengua de fuego lentamente por mis labios y penetrando hasta quedarse jugando con mi lengua. Esa lengua que tanto la deseaba, que tanto la adoraba y la amaba.
Esta ves fue diferente, estábamos en el auto, sentados, mirándonos fijamente uno al otro, leyendo los ojos, causando caricias con la mirada y abrazos de alma con alma. Los estimulantes sonidos de un Waters nos alentaban a seguir con algo mas que miradas, así que nos acercamos nariz con nariz y repetimos el viejo rito: las dos lenguas de fuego, los dos cuerpos tocándose delicadamente, acariciándose las manos, el cabello olor a coco, el cabello olor a café y a tabaco.
Ya después, en el regreso, no hubo palabras, ni besos: solo las luces que se reflejaban en el parabrisas y las miradas de reojo. Cuando notaba que yo la miraba, hacia su lindo cabello a un lado, descubriendo un poco su cara y mostrándome una sonrisa. Esos ojos verdes son imposibles me decía hacia mis adentros y seguía viviendo el sueño, aunque solo eso fuera.
Tristemente llegamos a su casa, hubo una larga mirada y luego un delicioso beso de despedida, la triste y nunca gustosa despedida.
Entro a su casa y con su fina mano me dijo adiós, mientras yo esperaba un hasta pronto. Conduje por varios minutos, sin rumbo, sin dirección, sin pensar y sin mirar atrás. Pare en un ampm, compre un par de cosas y al regresar al auto, note que había olvidado su bolso. Por lo menos ahora se que la volveré a soñarla. Ella buscara su bolso. Y yo la estaré esperando a Ella.

Escrito por el saurosd como a eso de las... 2:06 p. m.
miércoles, diciembre 24, 2003
Juntos hasta el auto

Otra vez soñé con Camila, pero esta ves, ella subía a mi auto. Salíamos de mi casa con rumbo al teatro, y la mirada en nuestros ojos reflejaba algo mas que simple amistad. Subió y dijo dulcemente – Hace un poco de frio, ¿no crees?. Respondí afirmativamente y encendí la calefacción del auto. Transitábamos por una ciudad conocida pero que no recuerdo, las calles eran tan familiares, los anuncios de neon, la gente, pero nada podía recordar.
Llegamos al teatro ya empezada la función, y la mujer que cantaba, lo hacia muy bien. La mujer: la mujer era la clásica cantante de opera de las caricaturas, un mujer regordeta vestida de Vikingo, con su casco con cuernos y todo el royo. También había un hombre bastante afeminado saltando y moviendo las manos de un lado otro, tenia un pequeño tutu rosa y unas medias. Había un joven vestido de rana y otro de vaca. Además de árboles, había un pequeño lago y un barco vikingo.
Camila y yo apreciábamos el acto, lo disfrutábamos como nunca habíamos disfruta un evento de ese tipo. La música era gloriosa, inundaba nuestros oídos con tonos agudos y luego graves, casi por instantes se sentían flotar las ondas sonoras por un lado de nosotros. Rodeándonos, acariciándonos.

La función había terminado y los aplausos habían sido en cantidades industriales. Nos disponíamos a salir del teatro, así que la acerque a mi y tome su delgada cintura, la abrace y olí su cabello. Caminamos juntos hasta el auto, pasamos por aparadores y tiendas de discos, una cervecería, algo de comida naturista y una planta de alguna leche conocida.
Le tome por la mano, la conduje delante de mi y la tome por la cintura formando un pequeño circulo con mis brazos esperando que el semáforo cambiara de color. La luz verde que emitía el letrero que decía “Open” se refleja en sus ojos, unos ojos puros y serenos, sinceros y llenos de amor. Pero ¿Amor?, yo no lograba recordar que había entre los dos, era un simple sueño y ya, Ella dictaba la secuencia de la película, ella marcaba los pasos, los abrazos, las caricias y los besos. Por que nos besamos, claro, no se si igual o mas enamorados que la ultima ves. Aquella ves en la que estábamos acostados en la cama de sabanas blancas y Camila acariciaba mi rostro y mordía mis labios delicadamente, sin lastimar. Haciendo círculos con mi cabello, cepillandolo con los dedos muy finamente y luego besándome lento, pasando su lengua de fuego lentamente por mis labios y penetrando hasta quedarse jugando con mi lengua. Esa lengua que tanto la deseaba, que tanto la adoraba y la amaba.
Esta ves fue diferente, estábamos en el auto, sentados, mirándonos fijamente uno al otro, leyendo los ojos, causando caricias con la mirada y abrazos de alma con alma. Los estimulantes sonidos de un Waters nos alentaban a seguir con algo mas que miradas, así que nos acercamos nariz con nariz y repetimos el viejo rito: las dos lenguas de fuego, los dos cuerpos tocándose delicadamente, acariciándose las manos, el cabello olor a coco, el cabello olor a café y a tabaco.
Ya después, en el regreso, no hubo palabras, ni besos: solo las luces que se reflejaban en el parabrisas y las miradas de reojo. Cuando notaba que yo la miraba, hacia su lindo cabello a un lado, descubriendo un poco su cara y mostrándome una sonrisa. Esos ojos verdes son imposibles me decía hacia mis adentros y seguía viviendo el sueño, aunque solo eso fuera.
Tristemente llegamos a su casa, hubo una larga mirada y luego un delicioso beso de despedida, la triste y nunca gustosa despedida.
Entro a su casa y con su fina mano me dijo adiós, mientras yo esperaba un hasta pronto. Conduje por varios minutos, sin rumbo, sin dirección, sin pensar y sin mirar atrás. Pare en un ampm, compre un par de cosas y al regresar al auto, note que había olvidado su bolso. Por lo menos ahora se que la volveré a soñarla. Ella buscara su bolso. Y yo la estaré esperando a Ella.


saurosd 2:06 p. m.

xxx
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[ Simplemente un desperdicio mas de palabras, en este vasto mundo bloguita ]

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location:somewere in Ense-nada, refujiado en la psicodelia y eternamente atrapado en la catarsis: su cuarto
e-m@il:mauroutoftime@hotmail.com
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