AnderGraund


domingo, marzo 07, 2004  

Carta post-secuestro

Disculpa que no te escribiera nada, resulta ser que anteayer fui secuestrado por un par de punks sin oficio, me subieron en un Chevy Nova 69 color verde, me aventaron en el asiento de atrás, me compraron 2 caguamas (ellos también se compraron dos), me dijeron que guardara silencio o me daban “cran”, yo pensé que habían dicho “crack” y empecé a hacer un desmadre, así que solo vi como el copiloto – Grande, gordo, cabellos rojos, gorra azul, sudadera con parches, pantalón negro y roto, cinto piteado y mala cara, muy mala cara – me golpeose, jalose, y desmayoseme en el mismísimo asiento trasero de aquel Chevy Nova 69. Si me preguntas, te diré que fue terrible, pero... no se, eso fue apenas lo mas ligth, después de eso, ya no temía yo por mi vida, de hecho, ellos eran mis amigos y no me iban a hacer daño alguno, lo se, lo se por que me obligaron a consumir grandes cantidades de una hierba extraña, de gran aroma y de humo muy espeso, formaba nubes increíbles con formas aun mas increíbles, casi casi era como el cielo de alguna pintura de Miguel Ángel.
Después de hacerme consumir tanta cosa extraña, me dio una sed terrible, así que procedí a tomar de esas botellas color entre café y ámbar. Bebí y bebí hasta no poder mas, la sed era extrema y ahora empezaba algo peor: la jambre (con J de Jodidos)(Rafa Dixit).
Anuncie que tenia hambre y los dos tipos malencarados me miraron fijamente, de primera instancia, parecían gays, cosa que me dio un poco de miedo: ¿ya sabes no?, por ese chiste mamon de "¿A donde me llevan? De donde te traemos". Enfrenté el peligro como los verdaderos hombres: de frente y con la cara muy en alto.
Puede ver en el rostro de aquellos dos secuestradores, un poco de miedo, si, claro , yo infundo mucho miedo, sobretodo por que soy hombre de pocas palabras, muy reservado, de mirada penetrante y rostro duro, soy como un Clint Eastwood mexicano. Así que mis ojos tomaron de sorpresa a esos victimarios que ahora se convertían en victimas de mi mente enferma y enfurecida. Y así paso, el miedo empezó a emanar de ellos como sudor de albañil, como taco sudado, podía oler su sucio miedo, su asqueroso (y bien ponderado) miedo.
Pasaron varias horas, y para serte sincero, fuero unas horas muy tensas: entre el desvarió por aquellas cosas consumidas y el temor de ellos hacia mi: El Clint Eastwood mexicano.
Las cosas finalmente salieron bien, bueno, se podría decir que bien. Después de aquellos momentos intensos en los cuales hasta respirar era difícil, nos tomo por sorpresa el sueño, y uno a uno fueron cayendo. Por un momento pensé en escapar, en salir por la puerta sin hacer ni un solo ruido y luego tomar el auto –puesto que conozco la vieja (y siempre útil) técnica de cruzar los cables, podía haberlo robado fácilmente – como un buen regalo, no se, un premio por ser secuestrado. Mas no fue así, estaba yo amarrado de pies y manos, estaba psicodelicamente imposibilitado a cometer algún acto heroico, incluso (y de hecho), cualquier tipo de acto.
Paso el tiempo y procure no dormir, decidí permanecer en vela para cuidar de mis pobres secuestradores.
Toda la noche fue infomercial tras infomercial, algo terrible que, de hecho, me condujo a escribir una carta a dicha cadena de televisión, en donde les reclamo su uso excesivo de imágenes repetidas, y les pregunte: "¿Qué acaso no piensan en nosotros, los secuestrados?". Espero hagan caso y los borren de una ves por todas, pues ese hombre con su bomba, esa mujer que quema calorías con solo permanecer sentada, el tipo que deja de ser feo solo por que usa unas gafas nuevas no hacen nada ameno ni fácil un secuestro. Hey! Es TV, ok i know, pero, ¿por que engañar a la gente que no duerme y a los secuestrados? ¿Por que?! ¡¿Por que?!.
Afortunadamente dieron las horas de la mañana, no se exactamente que hora puesto que no uso reloj, pero era ya tarde, pues las noticias empezaron a sonar, mis ojos apenas si podían apreciar al conductor, incluso llegue a confundirlo con un secuestrador mas. Un secuestrador estrafalario, que inmediatamente pude analizar: no era muy alto, era regordete (igual al otro par de punks sin oficio), tenía la cara pintada de blanco, usaba una peluca verde y un saco, una camisa completamente rota. Si, lo primero que vino a mi mente fue "este wey es payaso", cosa que con el tiempo y escuchándolo un poco mas hablar, me di cuenta que era el señor de las noticias, el tal Brozo y su mañanero.
Desperté del todo y les pedí agua, apenas si me miraron, me tenían amarrado y sin comer, sin beber, sin poder tomar un poco de aire fresco, fue verdaderamente horrible mas nunca desistí, siempre mantuve esas ganas de vivir, mi jovialidad, mi juventud en un cuartito de lamina, en una botella de cerveza, dentro de una canala de chocolate, humeante como la pipa. Sobreviví.

Pasaron varias horas antes de que un magnifico equipo de la AFI llegara y salvara mi vida, aunque primero me magullaron bastante, pues, al parecer, no sabían quien era el secuestrado –y eso que yo era el único que estaba amagado– decían que faltaban pruebas y que posiblemente se cerrara el caso ahí mismo, y que no nos iríamos tan tranquilos pues, tendríamos que enfrentar una demanda por Consumo/almacenaje/distribución y venta de estoperoles sin autorización. Cosas de punks. Punks sin oficio. Punks.
El jefe a cargo de mi rescate, me mostró una fotografía en la que aparecía yo, abrazando a mi dulce osito de nombre Harry(como el de la película) y con mi pijama de ositos (que también llame Harry todos y cada uno de los ositos impresos en ella). Confirme que era yo con un leve movimiento de cabeza pero con estilo, un poco avergonzado por mi estado y por los policías que no paraban de tomar fotos.
Puesto que no traía zapatos (uno de los secuestradores me los quito para usarlos de cenicero y el otro de bacín), el generoso policía me obsequio un par de patines, majestuosos, en línea, de un color rosa tornasol.
Así que, salí en las noticias de las 6, muy mal peinado –por que ni siquiera me maquillaron ni mucho menos– con las mismas garras del día anterior –¡hay no, que horror!– pero triunfante y con la frente muuy en alto, hasta arriba, por que ya no era el Ander de siempre, ahora era el Ander que había sobrevivido a un secuestro y había salido victorioso y con un par de patines de la Barbie.

Escrito por el saurosd como a eso de las... 7:56 p. m.
domingo, marzo 07, 2004
Carta post-secuestro

Disculpa que no te escribiera nada, resulta ser que anteayer fui secuestrado por un par de punks sin oficio, me subieron en un Chevy Nova 69 color verde, me aventaron en el asiento de atrás, me compraron 2 caguamas (ellos también se compraron dos), me dijeron que guardara silencio o me daban “cran”, yo pensé que habían dicho “crack” y empecé a hacer un desmadre, así que solo vi como el copiloto – Grande, gordo, cabellos rojos, gorra azul, sudadera con parches, pantalón negro y roto, cinto piteado y mala cara, muy mala cara – me golpeose, jalose, y desmayoseme en el mismísimo asiento trasero de aquel Chevy Nova 69. Si me preguntas, te diré que fue terrible, pero... no se, eso fue apenas lo mas ligth, después de eso, ya no temía yo por mi vida, de hecho, ellos eran mis amigos y no me iban a hacer daño alguno, lo se, lo se por que me obligaron a consumir grandes cantidades de una hierba extraña, de gran aroma y de humo muy espeso, formaba nubes increíbles con formas aun mas increíbles, casi casi era como el cielo de alguna pintura de Miguel Ángel.
Después de hacerme consumir tanta cosa extraña, me dio una sed terrible, así que procedí a tomar de esas botellas color entre café y ámbar. Bebí y bebí hasta no poder mas, la sed era extrema y ahora empezaba algo peor: la jambre (con J de Jodidos)(Rafa Dixit).
Anuncie que tenia hambre y los dos tipos malencarados me miraron fijamente, de primera instancia, parecían gays, cosa que me dio un poco de miedo: ¿ya sabes no?, por ese chiste mamon de "¿A donde me llevan? De donde te traemos". Enfrenté el peligro como los verdaderos hombres: de frente y con la cara muy en alto.
Puede ver en el rostro de aquellos dos secuestradores, un poco de miedo, si, claro , yo infundo mucho miedo, sobretodo por que soy hombre de pocas palabras, muy reservado, de mirada penetrante y rostro duro, soy como un Clint Eastwood mexicano. Así que mis ojos tomaron de sorpresa a esos victimarios que ahora se convertían en victimas de mi mente enferma y enfurecida. Y así paso, el miedo empezó a emanar de ellos como sudor de albañil, como taco sudado, podía oler su sucio miedo, su asqueroso (y bien ponderado) miedo.
Pasaron varias horas, y para serte sincero, fuero unas horas muy tensas: entre el desvarió por aquellas cosas consumidas y el temor de ellos hacia mi: El Clint Eastwood mexicano.
Las cosas finalmente salieron bien, bueno, se podría decir que bien. Después de aquellos momentos intensos en los cuales hasta respirar era difícil, nos tomo por sorpresa el sueño, y uno a uno fueron cayendo. Por un momento pensé en escapar, en salir por la puerta sin hacer ni un solo ruido y luego tomar el auto –puesto que conozco la vieja (y siempre útil) técnica de cruzar los cables, podía haberlo robado fácilmente – como un buen regalo, no se, un premio por ser secuestrado. Mas no fue así, estaba yo amarrado de pies y manos, estaba psicodelicamente imposibilitado a cometer algún acto heroico, incluso (y de hecho), cualquier tipo de acto.
Paso el tiempo y procure no dormir, decidí permanecer en vela para cuidar de mis pobres secuestradores.
Toda la noche fue infomercial tras infomercial, algo terrible que, de hecho, me condujo a escribir una carta a dicha cadena de televisión, en donde les reclamo su uso excesivo de imágenes repetidas, y les pregunte: "¿Qué acaso no piensan en nosotros, los secuestrados?". Espero hagan caso y los borren de una ves por todas, pues ese hombre con su bomba, esa mujer que quema calorías con solo permanecer sentada, el tipo que deja de ser feo solo por que usa unas gafas nuevas no hacen nada ameno ni fácil un secuestro. Hey! Es TV, ok i know, pero, ¿por que engañar a la gente que no duerme y a los secuestrados? ¿Por que?! ¡¿Por que?!.
Afortunadamente dieron las horas de la mañana, no se exactamente que hora puesto que no uso reloj, pero era ya tarde, pues las noticias empezaron a sonar, mis ojos apenas si podían apreciar al conductor, incluso llegue a confundirlo con un secuestrador mas. Un secuestrador estrafalario, que inmediatamente pude analizar: no era muy alto, era regordete (igual al otro par de punks sin oficio), tenía la cara pintada de blanco, usaba una peluca verde y un saco, una camisa completamente rota. Si, lo primero que vino a mi mente fue "este wey es payaso", cosa que con el tiempo y escuchándolo un poco mas hablar, me di cuenta que era el señor de las noticias, el tal Brozo y su mañanero.
Desperté del todo y les pedí agua, apenas si me miraron, me tenían amarrado y sin comer, sin beber, sin poder tomar un poco de aire fresco, fue verdaderamente horrible mas nunca desistí, siempre mantuve esas ganas de vivir, mi jovialidad, mi juventud en un cuartito de lamina, en una botella de cerveza, dentro de una canala de chocolate, humeante como la pipa. Sobreviví.

Pasaron varias horas antes de que un magnifico equipo de la AFI llegara y salvara mi vida, aunque primero me magullaron bastante, pues, al parecer, no sabían quien era el secuestrado –y eso que yo era el único que estaba amagado– decían que faltaban pruebas y que posiblemente se cerrara el caso ahí mismo, y que no nos iríamos tan tranquilos pues, tendríamos que enfrentar una demanda por Consumo/almacenaje/distribución y venta de estoperoles sin autorización. Cosas de punks. Punks sin oficio. Punks.
El jefe a cargo de mi rescate, me mostró una fotografía en la que aparecía yo, abrazando a mi dulce osito de nombre Harry(como el de la película) y con mi pijama de ositos (que también llame Harry todos y cada uno de los ositos impresos en ella). Confirme que era yo con un leve movimiento de cabeza pero con estilo, un poco avergonzado por mi estado y por los policías que no paraban de tomar fotos.
Puesto que no traía zapatos (uno de los secuestradores me los quito para usarlos de cenicero y el otro de bacín), el generoso policía me obsequio un par de patines, majestuosos, en línea, de un color rosa tornasol.
Así que, salí en las noticias de las 6, muy mal peinado –por que ni siquiera me maquillaron ni mucho menos– con las mismas garras del día anterior –¡hay no, que horror!– pero triunfante y con la frente muuy en alto, hasta arriba, por que ya no era el Ander de siempre, ahora era el Ander que había sobrevivido a un secuestro y había salido victorioso y con un par de patines de la Barbie.


saurosd 7:56 p. m.

xxx
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[ Simplemente un desperdicio mas de palabras, en este vasto mundo bloguita ]

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location:somewere in Ense-nada, refujiado en la psicodelia y eternamente atrapado en la catarsis: su cuarto
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